martes, 16 de enero de 2018

Trampa para Catalina

(1961) España
Pedro Lazaga

El tremendamente prolífico Pedro Lazaga logró su mejor comedia (que fue un fracaso de taquilla) con esta loca y delirante trama de enredo, espías, suplantación de personalidad, que acaba con revolucionarios de inspiración cubana merodeando por Madrid. Pero no sería lo que es sin una deslumbrante Concha (aquí aún Conchita) Velasco, chispeante, llena de juventud y energía. Es imposible no enamorarse de ella. Es una actriz de un talento natural descomunal y aquí lo demuestra.

Nuestro último verano en Escocia

What we did in our holiday (2014) UK
Andy Hamilton, Guy Jenkin

Se tiene uno que rendir, pese a las prevenciones que provoca en gran medida, a esta comedia familiar con precipitado final feliz sobre un fin de semana en las Highland, para celebrar el cumpleaños del abuelo, y en el que pasa de todo, con niños raros, familias desavenidas, y extravagancias variadas. Por más que uno quiera ver comedia mecánica británica, al final te convence y agradeces ver lo que ves. David Tennant (el mejor Doctor Who) está bastante cargante, pero el reparto, sobre todo el infantil, está muy bien. Es una producción dela BBC, un plato muy british, pero nada indigesto.

Mata al irlandés

Kill the Irishman (2011) USA
Jonathan Hensleigh

Al parecer basada en hecho reales, la película trata el ambiente mafioso de la ciudad de Cleveland en los 70, donde un pequeño mafioso irlandés burla e incomoda a la poderosa mafia, que intenta inútilmente matarlo. Como inútil es el personaje de un Val Kilmer con sobrepeso como el policía amigo de este gangster, y que parece que va entrar en la película y vuelve a salir. Está bien la ambientación, con esos sindicatos mafiosos, en una película errática hecha con jirones de otras películas en la que se deja notar la sombra de Scorsese, que pasó totalmente desapercibida.

La gran belleza

La grande belleza (2013) Italia
Paolo Sorrentino

Tenía ganas de hincarle el diente a esta famosa película, aunque no tenía (como es habitual en mí) ni la menor idea de lo que iba. He visto después que se la ha comparado, no sin acierto, a La dolce vita. Se trata de una película ciertamente hinflada, exageradamente barroca, pero no puedo negarle muy buenos momentos, aunque deseara que llegara el final en otros ratos. Las escenas de las fiestas me encantan, pero también otras más calladas, y las sensaciones físicas de esa Roma a veces desierta te sorprenden. Es una película caótica y viva, y pesimista, desencantada, o impostada. Según se mire.

lunes, 8 de enero de 2018

Visage

(2009) Francia
Tsai Ming-Liang

Mi segundo encuentro con el hongkonés Tsai Ming Liang se produce en su aventura europea, una película francesa, llena de rutilantes estrellas francesas que se interpretan a sí mismas, al parecer preparando un excéntrico rodaje a las órdenes de un realizador oriental cuya madre acaba de fallecer (la película está dedicada a la madre de Tsai Ming-Liang). Si de poco me enteré en aquella de las sandías, menos aún pillo de este potaje de escenas, que no tengo ni idea de lo que son o lo que quieren decir. Tiene una muy buena (la del baile de Salomé), y el resto nada. Ni idea. Un infierno. Probablemente los que sepan más de su mundo puedan saber de qué va esto.

Operacion U.N.C.L.E.

The man from U.N.C.L.E. (2015) USA
Guy Ritchie

Al parecer inspirado sobre una serie de televisión de los 60, el británico Guy Ritchie compone uno de sus habituales espectáculos de humor y excentricidad visual, que durante gran parte de su metraje no me convencen ni su humor, ni su acción, ni sus personajes, ni sus constantes subrayados, pero que tiene una parte final bastante brillante que ocasiona que te deje una impresión final de producto veraniego satisfactorio.

Maldone

(1928) Francia
Jean Grémillon

No conozco mucho el cine de Jean Grémillon, aunque he tenido algún encuentro afortunado con alguna de sus películas de los alrededores de la guerra, su período más reconocido. Maldone es, en cambio, muy anterior, una película muda muy interesante por sus diferentes tonos, ritmos y texturas, desde momentos cercanos al Amanecer de Murnau, hasta el montaje casi soviético de muchas de sus escenas: una película casi experimental en algunos momentos, sobre las circunstancias de la vida pobre pero libre del campo, y la vida rica pero sometida.

Yi yi

(2000) Taiwan
Edward Yang

No soy un gran aficionado a la ola de cine del este de los últimos 20 o 30 años que encandilan a gran cantidad de cinéfilos, ni me llegan demasiado muchos de sus directores más reconocidos. Hay excepciones, como el taiwanés Edward Yang, cineasta prematuramente fallecido del que acabo de ver mi segunda película, esta Yi yi, una larga crónica de los dilemas de una familia de clase media, cuyos miembros se enfrentan a momentos críticos de diferente naturaleza. Director de una simpleza de líneas que no impide la composición de imágenes y escenas de potencia visual importante. Todo es cristalino y profundo en una película de casi tres horas que se pasa en un suspiro. Extraordinaria.